LA CREATIVIDAD
¡Hola amigo/a!. Os traigo otro blog. Espero que os encante.
Hoy, nos vamos a adentrar en un tema profundo: la creatividad. Yo considero que la creatividad es todo aquello que nace cuando dejamos de vivir en automático y empezamos a escuchar lo que realmente nos hace sentir vivos dentro de nosotros. Es esa chispa que aparece sin pedir permiso, ese impulso que te invita a probar, a jugar, a imaginar lo que todavía no existe. La creatividad es libertad pura: no entiende de normas rígidas, no exige perfección, solo pide valentía para explorar.
Ser creativo no es pintar cuadros ni escribir novelas (no solo eso, me refiero), es mirar el mundo con ojos curiosos, es preguntarte “¿y si…?”, es atreverte a romper la rutina para construir algo que te represente. La creatividad está en cómo bailas, en cómo hablas, en cómo resuelves un problema, en cómo te ríes, en cómo vistes, en cómo sueñas. Está en ti, incluso en esos días en los que crees que no.
Y lo mejor de todo es que no se agota. Cuanto más la usas, más crece. Cuanto más te permites sentir, más se expande. Así que hoy, sin miedo y sin filtros, date permiso para crear: un movimiento, una idea, un gesto, un cambio. Lo que sea. Porque cada vez que creas, te encuentras un poquito más contigo mismo.
No sé si seré la única, pero una de mis tantas formas de expresar mi creatividad es buscar. Buscar qué significa, cómo se hace, dónde está, qué nos ocurre en la mente, en el cuerpo, cuando sentimos, cuando nos asustamos, “cuando…”. Son mis ganas de mirar un poco más allá, es permitirte no saberlo todo y seguir buscando. Por ello, me he preguntado: ¿Cómo define la neurociencia este concepto?.
La ciencia ha jubilado por fin el mito del 'hemisferio derecho creativo'. Hoy sabemos que crear es un diálogo de todo el cerebro. No es una chispa aislada, sino una sinfonía entre tres redes principales: la Red por Defecto (nuestro soñador interno), la Red Ejecutiva (nuestro evaluador crítico ¿es buena o no esta idea?) y la Red de Saliencia (el filtro que decide qué idea brilla más).
Es fascinante saber que, justo antes de ese momento “¡Eureka!”, el cerebro hace un silencio sensorial (aumento de ondas alfa) para luego estallar en una frecuencia de alta energía (ondas gamma). Según investigaciones sobre conectividad funcional (como las de Beaty et al., 2018 https://doi.org/10.1073/pn as.1713532115 ), la creatividad es, en esencia, la capacidad de estas redes para trabajar en equipo de forma flexible. Es, literalmente, el sonido de nuevas conexiones naciendo.
Hace un par de semanas fui a la exposición de Disney “100 años de magia”. Ahí nos contaron su historia, sus inicios y su desarrollo. Vimos el proceso desde los inicios de las historias hasta el día de hoy. Comenzaron contándonos en la los inicios de Disney, en el que Walt Disney, después de perder los derechos de Oswald the Lucky Rabbit, se quedó sin su personaje estrella y sin parte de su equipo. Fue un golpe duro, de esos que podrían haber apagado la chispa de cualquiera. Pero ahí es donde aparece lo verdaderamente mágico. Y es que en vez de rendirse, Walt decidió crear algo nuevo.
En un viaje en tren, mientras regresaba a casa, empezó a dibujar y a imaginar. De ese impulso nació un pequeño ratón con pantalones rojos, guantes blancos y una sonrisa enorme. Mickey Mouse no fue solo un personaje; fue un acto de resistencia creativa, una demostración de que la imaginación puede convertir una pérdida en un comienzo.
Y eso es lo que hace tan importante esta historia: la creatividad no surge sólo cuando todo va bien, sino precisamente cuando algo se rompe y necesitamos inventar otra forma de seguir adelante. Walt Disney no creó a Mickey desde la comodidad, sino desde la necesidad de reinventarse. Y lo hizo confiando en su intuición, en su capacidad para soñar y en esa valentía tan propia de los creadores que se atreven a empezar de cero.
Por eso, cuando hablamos de creatividad en la infancia, hablamos de proteger esa capacidad de imaginar soluciones, de transformar lo que duele, de convertir lo cotidiano en algo extraordinario. Los niños lo hacen de manera natural: ven un ratón y no piensan en un problema, piensan en una aventura. Ven un obstáculo y lo convierten en un juego.
Recomiendo que te veas este video para que entiendas la historia de Walt Disney: El Hombre que CONSTRUYÓ un IMPERIO | Walt Disney | Documental.
| DORMILÓN |
| PINOCHO |
| WALT DISNEY Y MICKEY MOUSE |
| WINNIE DE POO |
| OLAF |
| ENCANTO |
| ZAPATO DE CENICIENTA |
| LIBRO JEDI |
Algo que recalco de la experiencia es PETER PAN. Nos contaron que cuando Walt Disney decidió llevar a Peter Pan al cine, la historia ya existía gracias a J. M. Barrie, pero Disney la transformó en algo completamente nuevo. Lo que le fascinaba no era solo el niño que podía volar, sino la idea de un lugar donde la imaginación manda, donde los niños crean mundos enteros sin límites: piratas, sirenas, hadas, islas secretas, batallas imposibles.
| PRIMER LIBRO DE PETER PAN |
Disney veía en Peter Pan un reflejo de algo que él mismo defendía profundamente: la creatividad como un espacio donde no hay que pedir permiso para soñar. La imaginación no es un adorno, es la fuerza que mueve la historia. Los niños vuelan porque creen que pueden. Luchan contra piratas porque se atreven a jugar. Crean un hogar en un árbol porque confían en su capacidad de inventar. Walt veía la creatividad como una forma de libertad, de identidad y de crecimiento.
Pero, ¿qué es la creatividad para mí?. Ésta es una pregunta muy interesante ya que no es simplemente una cosa, sino un espectro muy amplio. Para mí, la creatividad es la capacidad de transformar lo cotidiano en algo que vibra, que sorprende, que te mueve por dentro. Es permitirte jugar, experimentar, equivocarte y volver a empezar sin miedo.
Es mirar el mundo con ojos curiosos, con ganas de descubrir, con la valentía de hacer preguntas que no siempre tienen respuesta. Es ese momento en el que algo hace clic dentro de ti y dices: “esto lo quiero crear yo”.
Para mí, la creatividad es libertad. Libertad para pensar, para sentir, para inventar, para romper moldes y para construir los tuyos propios. Es una forma de estar en el mundo, una manera de expresarte, de conocerte y de dejar huella. Y lo más bonito es que todos la tenemos, aunque a veces se esconda. Solo hace falta darle espacio para salir.
Tal vez tu manera de expresarla es pintando, mirando, fotografiando, escribiendo, cantando, leyendo, hablando, haciendo deporte, creando, guiando, bailando, comiendo, vistiendo, peinando… En fin, ¿veis el abanico tan grande que existe? La creatividad se cuela en los gestos más pequeños: en cómo ordenas tus ideas, en cómo resuelves un problema, en cómo acompañas a alguien, en cómo transformas un día gris en algo un poco más tuyo.
A veces la creatividad aparece en un suspiro, en una frase que te sale sin pensar, en una mirada que cambia tu forma de ver las cosas. Cada persona la vive a su manera, y ahí está lo bonito: no hay una sola forma correcta de ser creativo.
Lo importante es reconocerla cuando aparece y permitirle espacio para crecer. Porque la creatividad no es un talento reservado para unos pocos, es una energía que todos llevamos dentro, esperando a que la dejemos salir.
Eso sí, en los niños se manifiesta con una espontaneidad maravillosa que nos recuerda lo que significa crear sin miedo, en la niñez la creatividad fluye sin límites, antes de que aprendamos a ponerle barreras. Entonces, nosotros como futuros docentes no podemos apagarla, debemos potenciarla.
No sé si os habrá pasado pero muchas veces esta red por defecto se castiga. Ese “señor despierto” se intenta silenciar. Sin embargo, la neurociencia nos dice que sin divagación no hay Red por Defecto activa. Entonces, nosotros podemos crear espacios de "pensamiento libre" donde no haya una respuesta correcta inmediata. Deja que el alumno se pierda un poco para que pueda encontrarse. La Red Ejecutiva (el crítico) es necesaria, pero si es muy rígida, bloquea la creatividad. Como vimos en psicobiología el miedo al error activa la amígdala y "secuestra" la capacidad creativa. Nuestra acción debe fomentar la seguridad en el aula, que el error no sea una nota roja, sino un dato más en el experimento. Y, por último, para conectar nodos que parecen lejanos, debemos darles "piezas" diferentes. Practicar el "¿Y si...?", obliga al cerebro a crear rutas neuronales nuevas en lugar de usar lo automático.
No debemos dejar que esta creatividad se apague, no debemos permitir que crezcan sin desarrollar su libertad. Hay que animarles a que exploren sin miedo, a que prueben, a que se equivoquen y vuelvan a intentarlo. La creatividad necesita aire, movimiento, juego; necesita espacios donde los niños puedan imaginar sin límites y expresarse sin temor al juicio.
Cuando les damos permiso para crear, les estamos dando permiso para ser. Para descubrir quiénes son, qué sienten, qué les apasiona. Les enseñamos que sus ideas importan, que su mirada es valiosa, que el mundo también se construye desde la imaginación. Y eso, más que un aprendizaje, es un regalo que les acompañará toda la vida.
Como he dicho, hay miles de maneras de expresar nuestra creatividad. No obstante, siempre hay alguna que disfrutamos un poco más. Para mí, es el baile y la moda.
En mis próximas entradas, hablaré sobre estos dos temas ya que me parecen que se merecen un blog distinto. Pero, ¿y tú, cómo dejas que tu creatividad hable?.
¡FELIZ VIDA!
—
BIBLIOGRAFÍA:
Beaty, R. E., Kenett, Y. N., Christensen, A. P., Rosenberg, M. D., Benedek, M., Chen, Q., Fink, A., Qiu, J., Kwapil, T. R., Kane, M. J., & Silvia, P. J. (2018). Robust prediction of individual creative ability from brain functional connectivity. Proceedings of the National Academy of Sciences, 115(5), 1087-1092.
Comentarios
Publicar un comentario