LA DANZA

¡Hola amigo/a!

Como te dije en mi anterior blog, existe un gran abanico con el que puedes expresar tu creatividad. Una de las formas en la que yo expreso mi creatividad, me dejo llevar, me siento libre de perder el control, es la danza. Por ello he dedicado una entrada exclusivamente a ello. 


Desde pequeña, el baile siempre ha estado presente en mi familia. Es algo que nos define, algo que nos identifica como familia. Algo que nos hace ser. A pesar de no tener coordinación y no saber hacer más de dos pasos sin confundirme, la danza siempre ha sido un componente esencial en nosotros. No son pocos los recuerdos que tengo con mi madre y mi hermana bailando en el salón o la cocina. Y es que siempre que estamos estresadas, agobiadas o superadas por cualquier circunstancia bailamos y cantamos. Y es que bailar siempre es sano, sola en la habitación, con mis amigas, con mi abuela en clases de zumba, en una fiesta, en un concierto… Hace que conectes contigo misma de una forma difícil de explicar, te conoces, te diviertes y te quieres más y a la gente con la que lo haces. Además, muchas de mis amigas bailan profesionalmente y se dedican a ello. Verlas bailar da una motivación y una energía  que hace que se te contagien las ganas de seguir aprendiendo, aunque sea desde la torpeza, el humor y el disfrute. A continuación adjunto el video de mi amiga Daniela bailando (me ha dado permiso para enseñároslo) para  que entendáis a lo que me refiero porque es, realmente, impresionante. 

VIDEO DANIELA 1

VIDEO DANIELA 2 

VÍDEO ESTELA 1

VÍDEO ESTELA 2


Esta entrada me gustaría orientarla a una visión más científica, a un marco puramente teórico. Sé que la danza tiene muchos beneficios pero no soy experta y quiero daros una versión un poco menos Marta y más documentada para mostraros sus beneficios reales. La razón de ello es que se me da fatal bailar. Por ello he creado esta parte del blog un poco más formal, ya que esa parte más personal no podría dárosla. Sin embargo, de alguna manera he querido transmitiros, en hechos comprobados, porque el baile es tan increíble. 


El baile es mi forma de ser creativa, es mi forma de cambiar un día entristecido en un día maravilloso. La danza, además de ser un deporte lleno de repercusiones positivas, es un deporte con el que se expresa toda la creatividad que alguien puede tener guardada. La creatividad en la danza no solo implica inventar pasos nuevos, sino atreverse a explorar, a jugar con el cuerpo, a reinterpretar la música y a descubrir formas de expresión que quizá estaban dormidas. 


En este sentido, la danza se convierte en un lenguaje abierto que invita a imaginar, a experimentar y a construir significados personales. Por todo ello, puede afirmarse que no solo fortalece el cuerpo, sino que despierta y potencia la creatividad como una de sus mayores riquezas. 


No obstante, creo que en el currículum y en la vida en general muchas veces no se le da la importancia que merece. Quizás si en Educación Física se pusiese más ímpetu en explorar la expresión corporal desde un enfoque creativo y no únicamente técnico, muchas niñas y niños descubrirían antes que el movimiento también es un lenguaje. Un lenguaje que no exige perfección, que no pide resultados, que no busca uniformidad, sino autenticidad y esfuerzo. Tal vez así la danza se convertiría en una herramienta real de autoconocimiento, bienestar y libertad dentro del aula.


Como he dicho, a menudo se piensa que la danza es ajena a la Educación Física, pero nada más lejos de la realidad. Expresarse mediante el cuerpo es, posiblemente, la forma más antigua y natural de ejercicio físico y comunicación humana. Da la posibilidad de proporcionar a los alumnos las herramientas necesarias para que su cuerpo sea capaz de expresar aquello que las palabras no alcanzan. La  danza  ha  formado  parte  de  la  historia  de  la  humanidad  desde  el  principio  de  los  tiempos. Las pinturas rupestres encontradas en España y Francia, con una antigüedad de más de  10.000  años,  muestran  dibujos  de  figuras  danzantes  asociadas  con  rituales  y  escenas  de  caza (Calvo Lluch y León Prados, 2011).


Patricia Stokoe (1974), definió la EC (Expresión Corporal) como una forma de danza y un lenguaje que da la posibilidad de entrar en contacto consigo mismo y con los demás. Es el lenguaje que utiliza el cuerpo para comunicar sentimientos, ideas y estados de ánimo (Armada Crespo; González López; Montávez Martín, 2013).  Por su parte, Arteaga y colaboradores (1997), lo definen como “un proceso de exteriorización de lo más oculto de nuestra personalidad a través del cuerpo”. Y Muñoz (2008) define la Expresión Corporal como “aquella técnica, que a través del cuerpo, trata de interpretar las sensaciones y sentimientos” (Pérez Castro y Urdampilleta Otegui, 2012). Pero, más allá de su definición, la EC es un conjunto de contenido que están relacionados entre sí y que se estructuran, según Larrosa Martinez (2024), en cuatro ámbitos: la comunicación no verbal, la danza, la dramatización y creatividad y la expresión emocional. 


Como todo trabajo de EC de aplicación en Educación Primaria, la danza parte de las habilidades perceptivas, de coordinación y de los movimientos fundamentales (Ortiz Camacho, 2002). Troya Montañez (2017) subraya que la danza en el currículo se concibe como “una práctica motriz con múltiples posibilidades educativas, no como una disciplina técnica orientada al rendimiento profesional". Es decir, el colegio no busca ese perfeccionamiento técnico, sino el desarrollo motriz y expresivo del alumno. No obstante, para aprovechar todas las ventajas que tiene la danza en la persona, es necesario que el alumno conozca los “elementos constitutivos de la danza” que describe Larreta Ramos (2006). Y es que estos elementos son los componentes básicos que dan forma al baile y al movimiento. Éstos son: el cuerpo, el centro de la acción y el soporte de la expresión; el espacio, el lugar donde se desarrolla la acción. Diferenciamos entre el espacio individual (o kinesfera), donde el alumno explora sus límites sin desplazarse, y el espacio colectivo es el compartido con el grupo, donde entran en juego las trayectorias, los niveles (alto, medio y bajo) y las formaciones grupales; el tiempo, el elemento que aporta estructura y ritmo. Se trabaja a través de la velocidad (tempo), el pulso y la respuesta motriz al sonido; y la energía, el factor que define 'cómo' se mueve el cuerpo. Es lo que permite al alumno pasar de movimientos fuertes y directos a otros ligeros y ondulantes, ampliando así su registro expresivo.


Vicente Nicolás, Mondéjar Riquelme y Díaz Pérez (2014, p. 106) observaron que “las distintas áreas de conocimiento de educación primaria, R.D. 1513/2006 de 7/12 (Boe. 293) y R.D. 286/2007 de 6/09 (Borm.211), en la educación artística, sobre la que debe caer un gran peso de creatividad, se prioriza la plástica y la música, la danza se presenta pero en un segundo plano”. No obstante, la danza es una actividad satisfactoria que puede realizar cualquier persona sin importar la edad, género, etnia, enfermedades físicas o mentales y requerimientos intelectuales o físicos y se le debe dar la importancia que merece. Todos los estilos de danza proporcionan beneficios tanto físicos como psicológicos, dando lugar a una mejoría en la calidad de vida de la persona (Roca‑Amat y García‑Alandete 2024).

Dentro del ámbito físico, según Buades-Jiménez y Rodríguez-Blanco (2005), la danza mejora 4 cualidades físicas: la resistencia, la fuerza, el equilibrio y la flexibilidad. Respecto al psicológico la danza no solo favorece la autoestima, sino también el autoconcepto, el autoconocimiento, la autopercepción física y la estima corporal.


Más allá de los beneficios que contrae la danza, tenemos que saber que ésta no es un bloque uniforme, sino que es un conjunto de tipologías que lo componen. Esta diversidad de estilos permite que puedan adaptarse para cualquier tipo de edades, intereses e historias y culturas, lo que garantiza su capacidad de conectar con cualquier persona. Hay una gran variedad de modalidades de las que Ortiz Camacho (2002) distingue las danzas tradicionales y las populares. Las tradicionales serían “las danzas conservadas en un pueblo por transmisión entre las diferentes generaciones, denominadas también folclóricas”. Mientras que, las populares serían “las danzas más conocidas y practicadas (no tienen porqué formar parte de la tradición)”. Entre estos estilos nos encontramos a la contemporánea, del mundo, históricas, folklóricas, clásica, española, orientales… 


Sin embargo, investigando acerca de los tipos de danzas encontré la danza creativa en el artículo de Vicente Nicolás, Mondéjar Riquelme y Díaz Pérez (2014, pp. 101-107) el cual me llamó especialmente la atención. La danza creativa, según estos, “es la danza donde la transmisión procede de la libertad de expresión de cada individuo, pues se trabaja desde el interior, la imaginación constituye el pilar básico de este estilo llegando así a la creación y posterior composición por medio de la investigación corporal”. 




(La fotografía de Benito Vallejo (s.f.) muestra a niños bailando la danza creativa). Ésta se caracteriza por “nutrirse de diversas técnicas y códigos de movimiento”. Además, se adaptada al cuerpo que se tiene, a como es y sus necesidades, trabajando en esas condiciones. El objetivo principal de esta danza es potenciar y desarrollar la creatividad, “utilizando diferentes estímulos para la creación, como historias, interiorizaciones de músicas, ilustraciones, indumentaria, sonidos, poemas, objetos, emociones, recuerdos, etc”. 

Finalmente, para que esta diversidad de estilos y ventajas puedan llevarse a cabo en los alumnos es de vital importancia que el docente adquiera un rol de guía o facilitador. La metodología debe alejarse de la instrucción para centrarse en la exploración y el acompañamiento, creando un clima de aula basado en la seguridad y la libertad expresiva, donde cada alumno pueda desarrollar su propio lenguaje sin miedo al juicio. 

Para ver si la danza y la expresión corporal contempla los beneficios descritos anteriormente me basaré en dos estudios que reflejan el efecto que tiene la danza en los niños. 


En primer lugar, Armada Crespo, González López y Montávez Martín (2013) querían demostrar “ la eficacia que tiene la EC en cuanto a la inclusión del alumnado en situación de desventaja social”. Ésta se realizó en alumnos de entre 14 y 16 años, con un nivel socioeconómico medio-bajo. El artículo concluye que la Expresión Corporal es una estrategia educativa valiosa para promover la inclusión del alumnado en desventaja social, porque: facilita el desarrollo personal; potencia la cooperación y la interacción positiva; crea espacios seguros y expresivos donde todos los estudiantes pueden participar; reduce barreras de exclusión académica y social. Aunque estos resultados se observaron en secundaria, su transferencia a la etapa de Primaria es fundamental, ya que permite asentar las bases de la inclusión y la autoimagen desde edades tempranas


Y, por último, Roca‑Amat y García‑Alandete (2024), querían determinar qué beneficios psicológicos aporta la danza a diferentes poblaciones o contextos y si se puede considerar como recurso terapéutico. Tras los estudios realizados se muestra que la danza produce beneficios en personas de cualquier edad, cultura o condición en tres grandes áreas: emocionales, cognitivas y sociales. Asimismo, se mostró que la danza es eficaz como intervención terapéutica en enfermedades como el Parkinson, cáncer de mama durante la radioterapia, depresión y trastornos por consumo de sustancias entre otros. 


En síntesis, la danza y la Expresión Corporal es una herramienta muy poderosa para mejorar aspectos como el bienestar o la inclusión. Gracias a éstas se refuerza el amor del cuerpo y la expresión como vías para promover la salud y el desarrollo integral de cada individuo.  Su valor dentro de la Educación Física resulta indiscutible, especialmente por todos los beneficios nombrados para el alumnado y para abrir caminos hacia una educación más expresiva y fuera de estereotipos de género.

Como ya he expuesto en los anteriores apartados la danza tiene muchas ventajas. A nivel social, la danza es una herramienta de inclusión excepcional que derriba barreras académicas y socioeconómicas, fomentando la cooperación y la empatía a través del lenguaje universal del movimiento. Del mismo modo, es una actividad accesible y satisfactoria para cualquier individuo, independientemente de su condición física o cognitiva, promoviendo un desarrollo integral que trasciende el aula y mejora la calidad de vida general. Finalmente, nos lo pasamos genial bailando. Ya sea viendo a gente bailar o bien bailando uno mismo. Bailar es una de las formas más sencillas y poderosas de recordarnos que estamos vivos. No hace falta técnica, ni ritmo perfecto, ni pasos aprendidos: basta con dejar que la música te encuentre. Cuando bailas, el cuerpo se libera, la mente se calma y el corazón se enciende. Bailar es alegría, es juego, es impulso, es permitirte sentir sin filtros.

Da igual si lo haces en tu habitación, en una fiesta, en la cocina mientras preparas la cena o en medio de la calle con tus amigos. Da igual si te equivocas, si te ríes, si inventas movimientos imposibles. Lo importante es moverte, dejarte llevar, regalarte ese momento de libertad absoluta. Baila porque te lo mereces. Baila porque te hace bien. Baila porque te conecta contigo y con los demás. Baila porque sí. Y si te da vergüenza, mejor: baila hasta que se te olvide. La música ya está sonando. Tu cuerpo ya lo sabe. Solo falta que te atrevas a empezar.

El baile es algo que nos acompaña siempre, que llena de alegría las salas y te invade con su energía. Es algo que nos hace ser quienes somos, es algo que nos define ya que no está puesto en ninguna parte como debemos de hacerlo. El baile despierta la creatividad, algo que, como ya dije en mi anterior blog (te invito a leerlo por si no lo has hecho), es una capacidad que todos llevamos dentro, aunque a veces no sepamos cómo sacarla. Cuando bailamos, esa creatividad se activa casi sin darnos cuenta: aparece en la forma en que interpretamos la música, en los movimientos, en las decisiones que toma el cuerpo antes incluso de que las pensemos. Cuando bailas expresas amor, tristeza, emoción, energía…, expresas aquello que muchas veces no puedes hacerlo con palabras. 


Por ello, os voy a dejar algunos de los videos que más me activan, que más me gustan del baile. Son vídeos que disfruto viendo y que siempre que estoy de bajón los busco, así que si alguna vez os sentís con la necesidad de ver algo que os de felicidad, recordad volver a este blog las veces que querias. Y, recordad, BAILAD, no dejéis que la vergüenza no os deje vivir. Es lo más chulo que los humanos pueden hacer. Os animo a dejar en los comentarios vídeos del baile que os alegren el día.

DESCANSA BAILANDO

EL BAILE UNE

VIAJE INOLVIDABLE 

ART

MICHAEL JACKSON

PODEROSO

QUEEN

LA ROSI

LA ROSI 2

DANCE


¡FELIZ VIDA!



BIBLIOGRAFÍA:

Learreta Ramos, B. (2006). La expresión corporal en el sistema educativo. Revista Española de Educación Física y Deportes, (383), 25-40. 


Benito Vallejo, J. (s.f.). Danza creativa para niños y niñas. Expresión Corporal – Alfa Institut. Recuperado de BLOGSPOT FOTO 


Ortiz Camacho, M. M. (2002). Expresión corporal: Una propuesta didáctica para el profesorado de Educación Física (pp. 200–206, 210–213). Grupo Editorial Universitario.


Vicente Nicolás, G., Mondéjar Riquelme, Á., & Díaz Pérez, A. (2014). La danza y música tradicional en el aula de educación primaria: Opinión del alumnado. En C. J. Gómez Carrasco & A. Escarbajal Frutos (Coords.), Calidad e innovación en educación primaria (pp. 433–446).


Pérez Castro, J., & Urdampilleta Otegui, A. (2012). Expresión corporal y danza dentro de la Educación Física en las escuelas: Propuesta de una unidad didáctica. Lecturas: Educación Física y Deportes, (167), 1–13.


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