LA MODA

¡Hola amiga/o!


Siguiendo con este abanico de posibilidades para expresar la creatividad de cada uno, continúo con la moda.


Para mí, la moda no es lo que dictan las pasarelas ni lo que se vuelve viral en redes. No es una corriente que uno sigue para encajar, sino una expresión silenciosa de quién eres. La moda, vista desde esta perspectiva, es la ropa que eliges cada mañana porque te hace sentir tú, porque te acompaña, porque te sostiene o te libera. Es un lenguaje propio, no un eco de lo que le gusta a la gente.

Vestirse es una forma de narrarse: a veces con colores que gritan, otras con tejidos que abrazan, otras con prendas que cuentan historias que nadie más conoce. Y ahí está lo bonito: que no necesitas justificarlo. La moda, cuando la entendemos desde dentro, deja de ser una obligación estética para convertirse en un acto de autenticidad. No se trata de gustar, sino de reconocerse.

Te voy a contar una historia. Una niña, llamada Stefani que sufre en la escuela bullying derivando en problemas de seguridad, confianza y autoestima. De esta manera, decidió utilizar la moda extrema y performática como una armadura creativa y emocional. Sus looks ayudaron a construir una identidad poderosa que terminó inspirando a millones de personas marginadas o diferentes. 

A día de hoy, quizás la conoces por el nombre de Lady Gaga, sin embargo sin la moda, sin esa decisión de convertir el dolor en una estética propia, quizá nunca habría podido transformarse en Lady Gaga. La moda fue su refugio y su altavoz: la herramienta con la que una niña herida se reinventó hasta convertirse en un símbolo de fuerza para quienes también se sienten diferentes.


LADY GAGA LOOKS

Por otro lado, una joven llamada Diana que, pese a vivir rodeada de privilegios, sufrió una profunda soledad, una presión mediática asfixiante y una falta constante de afecto y validación. Aquello derivó en inseguridades, trastornos alimentarios y una lucha silenciosa por encontrar su propio valor más allá de los protocolos y las expectativas ajenas. Ante ello, decidió utilizar la moda como un lenguaje propio: una forma de recuperar control, de expresar lo que no podía decir en voz alta y de construir una identidad más fuerte que el papel que le habían impuesto. Sus looks se convirtieron en mensajes de autonomía, dignidad y resistencia emocional.

Ésta es la Princesa Diana, pero sin la moda, sin esa decisión de convertir su dolor en una estética de libertad, quizá nunca habría podido transformarse en el icono que fue. La moda fue su refugio y su declaración: la herramienta con la que una mujer herida reclamó su voz y terminó inspirando a millones de personas que también buscaban ser vistas y escuchadas.



PRINCESA DIANA LOOKS

Otro niño llamado Cristóbal, que creció en un pequeño pueblo pesquero del País Vasco y aprendió a coser observando a su madre mientras trabajaba para familias acomodadas. Desde muy joven sintió el peso de un origen humilde y la necesidad de abrirse camino en un mundo que no estaba hecho para él. Ante su situación, decidió convertir la moda en su herramienta de ascenso: un espacio donde su talento podía hablar más alto que su procedencia. Sus diseños revolucionarios se convirtieron en su identidad y en la llave que lo llevó de un taller modesto a la élite de la alta costura.

A día de hoy, quizás lo conoces como Cristóbal Balenciaga, pero sin la moda, sin esa determinación de transformar la costura en un lenguaje propio, quizá nunca habría pasado de ser un niño de un puerto vasco a una leyenda mundial. La moda fue su impulso y su destino: el camino que lo llevó a redefinir la elegancia para siempre.


ESTILO BALENCIAGA


CREACIÓN DE BALENCIAGA

A esta otra, seguramente la conozcáis por su nombre tan emblemático: Rosalía. Que creció en un entorno humilde de Cataluña, marcada por una sensibilidad artística enorme y por la sensación constante de no encajar del todo en los moldes establecidos. Su camino estuvo lleno de dudas, puertas cerradas y la presión de demostrar que su voz tenía un lugar propio.
Decidió convertir la moda en una extensión de su identidad: un espacio donde podía experimentar, desafiar normas y construir una imagen tan poderosa como su música. Sus looks (arriesgados, híbridos, inconfundibles y de vez en cuando criticados) se convirtieron en su forma de decir quién era sin pedir permiso.

Por último (aunque podría seguir contándoos historias un buen rato): un joven llamado David. Que creció sintiéndose distinto, marcado por inseguridades, por la presión de encajar y por una timidez que chocaba con su deseo de ser artista. Durante años buscó quién era realmente, probando caminos, personajes y sonidos sin terminar de encontrarse. Usó la moda como un laboratorio de identidad: un espacio donde podía reinventarse sin límites. Sus personajes (sobre todo Ziggy Stardust) rompieron normas de género, desafiaron expectativas y le permitieron expresar lo que su yo cotidiano no se atrevía a mostrar.

Hoy, lo conocemos como David Bowie, pero sin la moda, sin esa valentía de convertir sus dudas en estética, quizá nunca habría podido transformarse en el icono que fue. La moda fue su motor y la herramienta con la que un joven inseguro se convirtió en un símbolo de libertad para millones de personas.

Mi sentido y gusto por la moda se lo dedico a mi madre, María Aguado. Una mujer valiente, fuerte, maravillosa, amable, preciosa, inteligente, paciente, atenta al resto antes que a ella misma… Mi madre es una persona que a pesar de los contratiempos que ha tenido en su vida siempre ha seguido adelante con una sonrisa. A pesar de las injusticias, a pesar de haberse callado más veces de las que debería, siempre ha agradecido lo que tiene y ha sido feliz con poco. 


Mi madre siempre ha estado ahí conmigo, a mi lado. Me ha dejado experimentar y decidir por mí misma, pero siempre me ha aconsejado y protegido, lo que ha hecho que me vuelva una persona muy social y sin miedo a lo desconocido. 

Y es que, cuando pienso en ella, pienso en una mujer que nunca ha dejado de enseñarme con paciencia, de acompañarme sin invadirme, de quererme incondicionalmente. Su forma de ver el mundo: con calma, con elegancia, con esa mezcla de fuerza y ternura. Ha sido mi guía silenciosa. Gracias a ella aprendí a expresarme, a cuidarme, a elegir lo que me hace sentir bien y a caminar con la cabeza alta incluso cuando la vida se pone cuesta arriba.

Mi madre no solo me dio la vida: me dio un modo de estar en ella. Y eso es algo que llevo conmigo cada día, en lo que hago, en cómo miro, en cómo me visto y en cómo quiero.

Respecto a la moda, mi madre me ha dejado expresarme y vestirme siempre como a mí me ha gustado. Vaya con las pintas que sea. Siempre me ha apoyado y animado, siempre me ha recordado lo guapa que voy. Gracias a la moda, una gran parte de mí es quien es ahora. Gracias a experimentar, a atreverme, a probar, a esos días que no sabes que ponerte, a esos zapatos que destrozas de tanto ponerte porque los adoras, a ese caos de habitación después de no tener ni idea de ropa usar, de buscar “inspo” en TikTok o Pinterest, terminando con lo primero que te habías probado, a esos días de lluvia y compras… Gracias a la moda puedo hoy hablar y enseñar quién soy. Y gran parte de eso es gracias al estilo de mi madre. 


Para que lo veais vosotr@s he realizado una recopilación de las fotos que se ha hecho mi madre de joven o bien, que le ha hecho mi padre, tanto de casa de mis abuelos como en sus tropecientos álbumes de fotos que tienen. ¡Espero que os encante tanto como a mí!




























Estas son algunas de las fotos (porque no puedo poner todas) que muestran la belleza y el gran sentido de la moda que tenía y tiene María, mi madre. La moda para ella no fue solo estética, sino una forma de caminar por la vida con dignidad y ternura, dándole la libertad de experimentar para encontrar su propia voz. 


Como he explicado la moda, lejos de ser una imposición externa o una tendencia pasajera, puede ser el lenguaje del alma o de la creatividad. A través de las historias de iconos como Lady Gaga o David Bowie y especialmente a través de inspiraciones personales de figuras esenciales como es la Rosalía o mi madre para mí... Podemos comprender que vestirse es un acto de resistencia y autenticidad. En definitiva, la moda es el refugio donde transformamos nuestras heridas en identidad y nuestras dudas en belleza; es la herramienta que nos permite, cada mañana, decidir quiénes queremos ser ante el mundo. Atrévete a ser tu auténtica versión.


¡FELIZ VIDA!


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